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Vladímir Putin

Por Fernando Fernández

Vladímir Putin es un político ruso,  que nació el 7 de octubre de 1952 en Leningrado, hoy San Petersburgo.

Putin es el actual presidente de la Federación Rusa desde 2012, cargo que había ya ejercido en dos mandatos anteriores (2000-2004 y 2004-2008).


Hijo de Vladímir Spiridónovich Putin (1911-1999), un capataz de fábrica y antiguo oficial de la Marina Soviética condecorado por su actuación en la defensa de Leningrado contra el ejército alemán durante la II Guerra Mundial, y de María Ivánovna Putina (1911–1998), trabajadora en una fábrica.

Sus dos hermanos mayores, nacidos en la década de los años 1930, fallecieron, el primero a los pocos meses de nacer, y el segundo de difteria durante el Asedio de Leningrado

Se crio en un apartamento compartido por tres familias.

Cursó estudios en la Escuela Nº 193 de su ciudad natal. Vladímir Putin se licenció en derecho en la Universidad de Leningrado, donde fue alumno del que sería alcalde de la ciudad, Anatoli Sobchak.

En 1975 comenzó su vida profesional en la dirección de la inteligencia exterior del Comité de Seguridad del Estado (KGB), en la antigua URSS, donde alcanzó el rango de teniente general. Según su currículum, trabajó en Alemania durante la década de los 70, pero también se ha especulado, después de ser nombrado jefe del Servicio Federal de Seguridad (SFS), que pertenecía a los servicios de disidencia interna, el Quinto Directorio del KGB.

A su vuelta de Alemania, Putin se instaló de nuevo en Leningrado, donde ocupó el cargo de vicerrector adjunto de relaciones internacionales de la Universidad de esta ciudad. Después de la caída del Muro de Berlín y el desmoronamiento de la URSS, Vladímir Putin empezó a ocuparse de temas de política municipal en su ciudad natal, en el periodo en el que era alcalde de Leningrado Anatoli Sobchak, considerado muy liberal y con una enorme popularidad entonces.

Su vida familiar

Cuando el mandatario aceptó formar parte del documental del cineasta alemán Hubert Seipel Ich, Putin, de 2012, su vida familiar quedó fuera de discusión.

Como lo hizo en el filme, Putin dijo en una conferencia de prensa que ofreció el pasado 17 de diciembre, que detrás de su silencio está la seguridad de sus dos hijas, de quienes se piensa que se acercan a los 30 años.

De acuerdo con uno de los editores del servicio ruso de la BBC, Famil Ismailov, hay dos razones por las que se sabe poco del núcleo íntimo de Putin. “Una es personal y la otra cultural”, le dijo a BBC Mundo.

“Putin es un hombre muy reservado. Fue un agente de la KGB (…) y esa experiencia le enseñó a callarse su vida privada”.

“Él se presenta como una persona con valores conservadores rusos y como un defensor de los mismos (…) Además se está volviendo cada vez más religioso.

Se le ve persignarse y asistir a ceremonias religiosas. La Iglesia Ortodoxa es percibida como una de las bases del legado histórico ruso”.

En ese contexto, comenta Ismailov, su amistad con el exprimer ministro italiano Silvio Berlusconi llama la atención.

La hija mayor de Putin se llama María y es una académica que se ha especializado en endocrinología.

La madre de sus dos hijas, Lyudmila, una vez describió a Putin como un adicto al trabajo.

Su ascendente carrera

En 1990 fue asesor del Presidente del Consejo Municipal de Leningrado. Inmerso en las tareas municipales, Vladímir Putin entró en relación con Anatoli Chubais, “padre” de las privatizaciones y responsable de la economía rusa. Sobchak y Chubais fueron dos personajes muy activos en Rusia desde el colapso de la Unión Soviética, y la introducción de Putin en la política se produjo de la mano de ambos.

Entre 1991 y 1996 ocupó la presidencia del Comité para las Relaciones Internacionales del Ayuntamiento de San Petersburgo, cargo que compartió a partir de 1994 con el de primer vicepresidente del Gobierno de esta ciudad (vicealcalde). En 1995 dirigió la campaña electoral del partido de carácter regional Nuestra Casa Rusia, que lideraba el ex primer ministro Viktor Chernomirdin. También dirigió la campaña para la reelección a la alcaldía de San Petersburgo de Anatoli Sobchak, pero dimitió de su cargo tras la derrota en las urnas de este último.

Después de la dimisión, Putin se trasladó a Moscú, donde ocupó en los siguientes años cargos cercanos al presidente Boris Yeltsin. En pocos meses fue nombrado vicedirector del Servicio Administrativo y Técnico del Presidente de la Federación Rusa, puesto que ocupó durante 1996 y 1997; jefe de la Dirección General de Inspecciones del Presidente y vicejefe del Gabinete de la Presidencia en 1997 y 1998. En ese mismo año ascendió a primer vicejefe de la Presidencia.

En julio de 1998 fue nombrado director del Servicio Federal de Seguridad (SFS), la más importante de las cuatro ramas en que se dividió el KGB y heredera de las funciones de policía política. A partir de marzo de 1999 Putin compartió este cargo con el de secretario del Consejo de Seguridad.

El 9 de agosto de 1999 Boris Yeltsin, presidente de la Federación de Rusia desde su fundación en 1991, nombró a Putin primer ministro (presidente del gobierno) en sustitución de Serguéi Stepashin, que había accedido al cargo hacía sólo tres meses. Putin fue el tercer primer ministro consecutivo de la Federación Rusa que perteneció a los servicios secretos, después de Yevgueni Primakov, jefe del servicio de espionaje exterior. Serguéi Stepashin y Putin eran prácticamente copias exactas: miembros del KGB y jefes del posterior SFS, los dos son de San Petersburgo y casi de la misma edad (46 y 47 años respectivamente).

Vladimir Putin estaba considerado un incondicional del presidente ruso; su lealtad hacia Yeltsin era absoluta. Era uno de los nueve personajes del Kremlin que integraban la llamada “Familia”, en referencia al círculo cercano a Yeltsin, que incluía a la mujer del presidente y a su hija, al jefe de la administración presidencial Alexander Voloshin, al ex periodista Valentin Yumashev, al portavoz del Kremlin Dmitri Yakushkin, a Anatoli Chubais, y a los financieros Boris Berezovsky y Roman Ambramovich. A Putin se le describía como un hombre duro, de carácter dictatorial, que le haría proclamar sin escrúpulos el estado de excepción por el conflicto en el Cáucaso.

Yeltsin confió en él como el único capaz de hacer frente a la coalición electoral formada el 4 de agosto de 1999 por Nuestra Patria, del alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, y el grupo regional Toda Rusia, dirigido por el presidente de Tatarstán, Saimilev, y por el nuevo gobernador de San Petersburgo, Yakólev. Este bloque electoral se presentó a las elecciones legislativas de diciembre de 1999 con el ex primer ministro Primakov liderando la coalición, en un momento en que gozaba de gran popularidad y sus posibilidades de ganar eran reales.

Putin se perfilaba pues como el hombre más indicado para combatir a la coalición Nuestra Patria-Toda Rusia y para eliminar al otro rival electoral de importancia, el partido comunista. Y así fue. El 19 de diciembre de 1999, Putin ganó las elecciones legislativas celebradas en Rusia. Pero el verdadero golpe de mano de este hombre fuerte del Kremlin estaba por venir. El 31 de diciembre de 1999, Boris Yeltsin presentó su dimisión como presidente de Rusia durante el discurso de fin de año a la nación, y Putin, nombrado por el presidente dimisionario Boris Yeltsin como su favorito para la sucesión en el Kremlin, asumió en funciones la jefatura del Estado y las Fuerzas Armadas.

El nuevo presidente de Rusia afirmó ese mismo día ante las cámaras de la televisión rusa lo siguiente: “Hoy se me han asignado las funciones de jefe de Estado. Quiero subrayar que ni por un minuto en el país ha habido ni habrá un vacío de poder y las autoridades cortarán de raíz cualquier intento de quebrantar la legislación y la Constitución de Rusia”. En marzo de 2000 legitimó su poder en las urnas y en 2004 logró la reelección. Tras el periodo presidencial de Dmitri Medvédev (2008-2012), estrecho colaborador suyo, Putin fue reelegido para un tercer mandato (2012-2018).

Vladímir Putin ha sido reacio a mostrarse en público y a conceder entrevistas, lo que, unido a su pasado como espía de la KGB, hace que se conozca poco sobre él. Con dosis en gran parte contradictorias de defensa de la democracia y las libertades, autoritarismo evidente, apoyo a la economía de mercado y a la economía dirigida y exaltación de los valores nacionalistas y militares, el presidente ruso ha logrado mantener su popularidad a lo largo de sus sucesivos mandatos entre gran parte de la población.

Redacción

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