24CR

Habitantes de la calle (2)

Fernando Zumbado,

Exministro de Vivienda

Indagando más a fondo sobre la situación de los habitantes de la calle, tema de mi columna anterior, advierto algunas conclusiones de interés.

Es obvio que la atención a esta población se brinda sobre todo desde organizaciones de la sociedad civil. Y estos organismos parecen ser más eficaces que lo poco que hace el Estado para solucionar este serio problema social.

Estas organizaciones, digno de mención, trabajan con las uñas, dependen en buena medida de donaciones y algunas son apoyadas por diversas iglesias. 

Se estima que anualmente caen en la condición de habitantes de la calle unas 500 personas, pero últimamente se ha notado un incremento del número de familias que se ven arrastradas a esa situación. 

Un factor determinante en esta preocupante situación es la adicción al alcohol, y entre los más jóvenes  a otras drogas, sobre todo la piedra.

Por su parte, las mujeres sin techo caen en la prostitución, y así financian su adicción. Paralelamente, estas mujeres son víctimas de la violencia.

En el caso de las familias, la pobreza extrema es el factor determinante. Siendo testigo de algunos desalojos en precarios en el GAM, me preguntaba adónde iba a parar esa pobre gente.

Es probable que para algunos la calle fuera su único recurso. Tratándose en algunos casos de desalojos en terrenos del Estado, es obvio que como política pública estos no debieran  de darse al menos que se ofrezca alguna alternativa viable. La más frecuente es un monto para cubrir  algunos meses de alquiler de parte del Imas. 

Asimismo, la situación de los adultos mayores habitantes de la calle es especialmente delicada. En muchos casos enfrentan problemas psiquiátricos de larga data y de nuevo una larga vida de alcoholismo que dificulta su recuperación. 

Esta realidad  demanda -con urgencia y determinación- un enfoque integral en donde el primer paso es el techo, un lugar seguro donde empiece un proceso de recuperación.

Superar la adicción requiere tiempo y supervisión profesional, por una parte,  y los medicamentos necesarios  para hacer menos graves los efectos tempranos de la abstinencia. 

En esta lucha, el apoyo a las organizaciones de la sociedad civil es fundamental, supliendo los recursos materiales  de manera que puedan disponer de lo necesario  y dedicar su mayor empeño  en las tareas de acompañamiento a quienes deben superar sus adicciones y puedan así reincorporarse a la sociedad.

Se trata de una alianza público -privada para una causa que merece todo nuestro empeño.

Redacción

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